Con carisma, humildad y una sonrisa inquebrantable, ha llevado su alegría desde Pochomil hasta el mundo entero, ganándose el amor genuino de la gente.
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| Chayanne de Pochomil por Dr. Roswell |
Orígenes de Rafael Obregón
Rafael Obregón conocido coml -El Chayanne de Pochomil- , nació en la comarca de Loma Alegre, hijo de una mujer trabajadora que vendía tortillas con cuajada. Desde chavalito la acompañaba en la venta, aprendiendo temprano lo que era ganarse los riales con esfuerzo y dignidad.
Ahí, en medio de esa rutina diaria, apareció algo distinto. A los cinco años ya cantaba y bailaba con naturalidad. Tenía pulmón, ritmo y una energía que no pasaba desapercibida. La gente se detenía, lo escuchaba y le decía: “vos vas a ser grande”. Ese talento no fue aprendido: nació con él.
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| Chayanne de Pochomil en 2009 ( Fuente: Metrópolis Tv) |
El nacimiento de Chayanne de Pochomil
Mientras vendía tortillas y cuajada, Rafael cantaba canciones como: La Tangita Roja, Billie Jean, Soldado del amor etc.. Cantaba lo que escuchaba y lo que sentía. Su forma de moverse, su carisma y su manera de conectar con la gente hicieron que la misma gente empezara a llamarlo Chayanne, El Chayanne de Pochomil. El nombre no lo escogió él; el pueblo se lo regaló.
La playa como escenario
Desde 1995, Rafael convirtió la arena de Pochomil en su escenario. Sin micrófonos, sin tarima y sin producción. Solo su voz, su cuerpo y una energía que contagiaba. Cantaba y bailaba frente a turistas locales y extranjeros, alegrando la playa y convirtiendo cada encuentro en un momento único.
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| Chayanne de Pochomil en 2026 ( Foto por Chris Castillo) |
El video que lo volvió mito
Un visitante holandés lo grabó sin imaginar el impacto. Ese video recorrió el mundo y lo convirtió en un mito popular. Aun así, Rafael siguió siendo el mismo: volvió a la arena, siguió cantando y compartiendo su talento como siempre lo había hecho.
Reconocimiento más allá de Nicaragua
Con el tiempo, su fama cruzó fronteras. Hoy, personas de Estados Unidos, España, Europa, Sudamérica y Costa Rica llegan hasta las playas de Pochomil solo para verlo cantar y bailar. No es un espectáculo armado: es auténtico, directo, humano. Chayanne no actúa un personaje, él es así.
Su carisma y su humildad hacen que la gente lo recuerde. A muchos les arranca una sonrisa, a otros un recuerdo, a otros simplemente un momento ameno frente al mar.
Un sello imposible de copiar
A lo largo de su vida, Rafael ha pasado momentos duros. Ha sufrido, ha resistido, ha seguido adelante. Pero hay algo que nadie le ha podido quitar: su sonrisa. Esa sonrisa es parte de su sello, tan reconocible como su baile y su voz.
Hoy, Rafael Obregón —Chayanne de Pochomil— es un artista querido, respetado y amado por su gente. No solo por lo que hace, sino por lo que transmite.
Como decía su abuelo: “no todo mundo nació para montar a caballo” y Chayanne de Pochomil nació para cantar.
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